top of page

Regreso a clases: agua segura en las escuelas, saneamiento e higiene también son condiciones para aprender

El próximo 31 de agosto comenzará un nuevo ciclo escolar en México. Millones de niñas, niños y adolescentes volverán a las aulas, pero el regreso plantea una pregunta que suele quedar fuera de la conversación: ¿en qué condiciones de agua, higiene y saneamiento encontrarán sus escuelas? Tener agua entubada, una cisterna o un sistema de captación no necesariamente significa contar todos los días con agua suficiente y segura para beber, lavarse las manos o utilizar sanitarios en condiciones adecuadas.


estudiante utiliza sanitario adecuado
Ejemplo de un baño digno y funcional

La dimensión del problema es considerable y, sobre todo, desigual. El Estudio Diagnóstico del Derecho a la Educación 2024 de CONEVAL, con información del ciclo 2022-2023, encontró que 21.5% de las escuelas de educación básica analizadas no contaba con agua potable. La proporción alcanzaba 43.7% en primarias indígenas y 25.9% en telesecundarias. El propio diagnóstico advierte, además, que los datos disponibles no permiten conocer suficientemente la calidad ni la suficiencia de los servicios registrados.


Tener infraestructura no significa tener agua segura

Esta diferencia entre tener infraestructura y contar efectivamente con agua segura es uno de los aprendizajes que Cántaro Azul ha encontrado en la implementación de su Programa Agua Segura en Escuelas (PASE) en Chiapas.


El programa combina soluciones tecnológicas con procesos sociales, pedagógicos, de monitoreo de la calidad del agua y seguimiento. Dependiendo de las condiciones de cada plantel, la infraestructura puede incorporar captación de lluvia, almacenamiento, tratamiento y puntos de acceso al agua, así como mejoras vinculadas con higiene y saneamiento. Sin embargo, el proceso no concluye con la instalación.


estudiantes beben agua segura
Estaciones de agua segura para beber

Estudiantes, docentes, familias y autoridades escolares participan en diagnósticos, recorridos y Comités de Ambientes Escolares Saludables para reconocer necesidades y acordar acciones. A la par, con talleres y actividades pedagógicas trabajan temas como consumo de agua segura, lavado de manos, higiene, prevención de enfermedades y reducción del consumo de bebidas azucaradas. El objetivo es que la tecnología pueda formar parte de prácticas cotidianas y no convertirse en una infraestructura ajena a quienes deben utilizarla y cuidarla. 


Lo que ocurre después de instalar un sistema importa

Otro componente fundamental es conocer qué ocurre con el agua después de que un Sistema de Agua Segura comienza a operar. En escuelas de Pajalton Bajo, Chamula, por ejemplo, monitores escolares recibieron en febrero de 2026 insumos para continuar realizando pruebas bacteriológicas y orientación para reportar fallas o averías. El monitoreo permite dar seguimiento tanto a la calidad del agua como al funcionamiento del sistema.


escuela recibe kit de monitoreo
Entrega de insumos para monitoreo de calidad de agua

Para responder a problemas posteriores a la instalación, el Programa Agua Segura en Escuelas cuenta además con un sistema para reportar fallas u otra orientación para el uso, operación y mantenimiento de los sistemas de agua segura. En marzo de 2026, el reporte de una secundaria de Teopisca derivó, por ejemplo, en la reparación de canaletas del sistema de captación de lluvia que abastece su Sistema de Agua Segura.


El acompañamiento directo de Cántaro Azul se desarrolla aproximadamente durante un ciclo escolar. Posteriormente continúa mediante comunicación remota, monitoreo y visitas de seguimiento cuando son necesarias. La apuesta es que cada comunidad escolar pueda fortalecer capacidades para sostener sus sistemas y prácticas; pero eso no significa trasladarle la responsabilidad de garantizar estos derechos.


reparación de canaletas de captación
Atención y reparación de las canaletas

Ahí aparece también el límite de cualquier intervención de una organización de la sociedad civil. El presupuesto, los equipos disponibles, los tiempos de los proyectos y la capacidad operativa determinan cuántas escuelas pueden ser acompañadas. Una experiencia puede ser muy relevante para cada comunidad y, al mismo tiempo, seguir siendo pequeña frente a la escala de las necesidades estatales y nacionales.


El problema es suficientemente amplio para haber movilizado también iniciativas nacionales desde el sector privado, la cooperación y distintas organizaciones sociales. Más que establecer una competencia entre modelos, su existencia confirma algo más profundo: las carencias de agua, higiene y saneamiento en las escuelas son un problema estructural que está siendo atendido parcialmente por actores que no pueden sustituir al Estado.


De la experiencia en las escuelas a la política pública

Por eso, la experiencia del Programa Agua Segura en Escuelas tiene otra dimensión: producir conocimiento a partir de la práctica. Documentar qué funciona, qué falla, qué sistemas requieren atención, cómo participan las comunidades escolares y qué condiciones favorecen o dificultan la sostenibilidad de los servicios de agua, saneamiento e higiene en las escuelas, permite transformar intervenciones concretas en evidencia. Es también una forma de reconocer los límites, aprender de ellos y mejorar el modelo.


comité de ambientes escolares saludables
CAES: Comité de ambientes escolares saludables

Ese conocimiento puede ser útil más allá de las escuelas directamente acompañadas. Cántaro Azul busca poner su experiencia, aprendizajes y propuestas en diálogo con comunidades escolares, instituciones públicas, academia y otros actores para contribuir a la construcción de una política pública sólida e integral en esta materia.


El regreso a clases ofrece una oportunidad para reflexionar: ¿Cuántas escuelas pueden garantizar cada día agua segura para beber, agua para diferentes usos o baños dignos y espacios limpios?




Conoce más sobre Agua Segura en Escuelas:


bottom of page