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La olla de Shunuch vuelve a la vida: comunidad, empresa y Cántaro Azul multiplican el agua en Chenalhó

Shunuch, Chenalhó, Chiapas.

Una comunidad tsotsil de 360 personas, organizada en 73 familias. Sin acceso a red de agua potable. Con una sola fuente para sostener la vida en temporada de secas: su olla de captación de agua de lluvia. Durante años, esa olla permitió almacenar el agua necesaria para beber, cocinar y cubrir necesidades básicas. Hasta que la geomembrana que la impermeabilizaba se dañó. El agua comenzó a filtrarse y, con ella, la certeza de contar con abastecimiento seguro.


Trabajo comunitario en la instalación de geomembrana
Trabajo comunitario en la instalación de geomembrana

Esta es la historia de cómo esa olla volvió a la vida. Y de lo que ocurre cuando todos los sectores involucrados trabajan juntos.


Chiapas vive una paradoja complicada: concentra una gran parte de los recursos hídricos del país, pero sus comunidades rurales e indígenas enfrentan profundas brechas de acceso a agua segura.


En localidades como Shunuch, donde no existe infraestructura pública suficiente, las familias dependen de soluciones descentralizadas como las ollas de captación de lluvia: depresiones en el terreno que almacenan agua durante la temporada de lluvias para usarla en época seca.


Son soluciones de bajo costo y alto impacto. Pero requieren mantenimiento. Y cuando la geomembrana que las impermeabiliza se rompe, el agua se infiltra y se pierde.


Hace aproximadamente tres años, el comité de agua de Shunuch se acercó a Cántaro Azul, ya que la olla tenía una avería importante. El agua captada con esfuerzo desaparecía por filtraciones. En ese momento no contábamos con experiencia técnica en reparación de ollas con geomembrana, pero la necesidad no se archivó, se quedó con nosotros. En 2025 se abrió una oportunidad.


La empresa SAI, especializada en soluciones hídricas y geosintéticos, nos contactó interesada en generar una alianza. Les compartimos el caso de Shunuch. La respuesta fue directa: apoyarían con la donación de una geomembrana de polietileno de alta densidad (HDPE) y asesoría técnica.


Así se consolidó una alianza a tres partes:

  • Comunidad de Shunuch: mano de obra, materiales locales y organización.

  • SAI: donación de geomembrana HDPE y acompañamiento técnico.

  • Cántaro Azul: gestión, coordinación, acompañamiento integral y aportación complementaria.


El desafío: llevar la solución hasta la comunidad

Conseguir la geomembrana era solo la mitad del camino. Shunuch, como muchas comunidades en los Altos de Chiapas, se encuentra en una zona de difícil acceso. Transportar varias toneladas de material por caminos rurales representó un reto logístico importante.


La respuesta vino de la propia comunidad. Habitantes se organizaron para trasladar la geomembrana a pulso, sumando esfuerzo físico y trabajo colectivo hasta llegar a la olla. Las imágenes y el video que acompañan esta historia muestran ese momento: cuando la colaboración se vuelve acción concreta.

¿Qué es una geomembrana y por qué es clave?

Las geomembranas de HDPE son láminas geosintéticas que impermeabilizan ollas de captación, evitando que el agua se filtre al subsuelo.


Sus beneficios son fundamentales:

  • Evitan filtraciones y pérdida de agua.

  • Reducen evaporación.

  • Ayudan a mantener la calidad del agua almacenada.

  • Son resistentes y duraderas.

  • Se adaptan a terrenos irregulares.


En Shunuch, esta tecnología permitió restaurar completamente la capacidad de almacenamiento de la olla.


La reparación se diseñó cuidadosamente para no interrumpir el abastecimiento:

  1. Se realizó un vaciado progresivo.

  2. El agua se trasladó a depósitos temporales.

  3. Se conectaron nuevas captaciones públicas.

  4. Se instaló la geomembrana con asesoría técnica y trabajo comunitario.

  5. La olla volvió a operar justo antes del periodo crítico.


Hoy está lista para recibir las lluvias y asegurar agua en temporada de secas.


¿Qué significa esto para Shunuch?

Para las 73 familias, esta olla no es solo infraestructura. Es:

💧 Agua para beber y cocinar.

💧 Menos horas de acarreo, especialmente para mujeres y niñas.

💧 Más salud y menor riesgo de enfermedades.

💧 Autonomía y gestión comunitaria del agua.


Esta historia no es de caridad. Es de colaboración. Sin la organización comunitaria, la donación de la empresa y la perseverancia de mantener viva la necesidad durante tres años, la olla seguiría perdiendo agua.


La experiencia de Shunuch demuestra que cuando comunidad, empresa y sociedad civil se articulan, es posible reducir brechas de acceso al derecho humano al agua y saneamiento. Pero Shunuch no es el único caso.


¿Quieres sumarte?

Hay más comunidades esperando soluciones como esta. Si representas a una empresa interesada en generar alianzas de impacto:


🤝 Dona materiales o tecnología especializada

👥 Impulsa voluntariado corporativo técnico

🌱 Apadrina una olla comunitaria

💧 Financia proyectos de captación de lluvia


Y si eres una persona que quiere aportar:

Tu donación económica permite gestionar alianzas, acompañar comunidades y convertir oportunidades en soluciones concretas.


Porque cuando trabajamos juntos, el agua deja de ser escasez y se convierte en vida compartida.



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