Acuerdos público-comunitarios para el agua: Tenejapa inicia modelo de Oficina Municipal de Agua Rural en Chiapas
- Cántaro Azul

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Garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento en contextos rurales e indígenas no depende únicamente de infraestructura. Implica fortalecer capacidades municipales, reconocer la gestión comunitaria y construir mecanismos de coordinación sostenida entre comunidades y ayuntamientos.

En febrero de 2026, Cántaro Azul y el Ayuntamiento de Tenejapa firmaron un Convenio General de Colaboración que consolida una relación de trabajo iniciada desde 2015 y marca un primer hito para crear la Oficina Municipal de Agua Rural (OMAR). Este convenio representa un avance en el cumplimiento de los objetivos sobre agua, drenaje y saneamiento incluídos en el Plan Hídrico Municipal 2024-2030, elaborado con participación de los tres niveles de gobierno y ratificado por las instituciones públicas involucradas.
Para Cyntia Reyes Hartmann, Directora General de Cántaro Azul, este acuerdo representa “el primer paso para la oficina de agua rural… un organismo público comunitario que nos permita abrir este diálogo, hacer este puente entre las comunidades y el ayuntamiento para priorizar el derecho humano al agua y al saneamiento”.
De la figura del delegado técnico a una oficina municipal
Por ley, los municipios deben contar con un Delegado Técnico del Agua, responsable principalmente de la cloración y desinfección. La propuesta de la OMAR busca ir más allá de esa función individual y convertirla en un espacio institucional de diálogo, planeación y coordinación.
En palabras de la directora de Cántaro Azul, no se trata solo de “una persona que está visitando las comunidades”, sino de “un espacio en donde las comunidades pueden acercarse, tener reuniones con el ayuntamiento, incluso intercomunitarias, para visibilizar y priorizar las problemáticas de agua y saneamiento”.
La OMAR, en el caso de Tenejapa, es una iniciativa en construcción. El convenio firmado constituye su punto de partida formal. Su implementación requerirá monitoreo, evaluación y ajustes continuos para asegurar que responda a las realidades locales y cumpla con su propósito. Para esto es indispensable la participación conjunta de las comunidades y el ayuntamiento. Dependiendo de su desempeño, podría convertirse en una buena práctica con potencial de replicabilidad en otros municipios.
OMSCAS Berriozábal: aprendizajes y retos
Esta propuesta no parte de cero. En Chiapas existe un antecedente relevante: el Organismo Municipal de Servicios Comunitarios de Agua y Saneamiento (OMSCAS) de Berriozábal, la primera experiencia público-comunitaria de este tipo en el estado, inspirada en modelos latinoamericanos.

El OMSCAS permite avances concretos en el acompañamiento técnico a comunidades y en la mejora de condiciones de acceso al agua y saneamiento. Sin embargo, también enfrenta retos relacionados con gobernanza interna, administración pública, continuidad institucional y el nivel de protagonismo político asumido por las autoridades municipales.
Desde Cántaro Azul se intenta replicar esta figura en otros municipios, pero surgen obstáculos, principalmente vinculados a voluntad política y capacidades administrativas. Estas experiencias motivan la exploración de una alternativa anclada en una obligación ya mandatada: fortalecer la figura del delegado técnico y evolucionar hacia una Oficina Municipal de Agua Rural.
La intención es seguir trabajando y proponiendo modelos público comunitarios, buscando mecanismos institucionales más viables dentro de la estructura municipal existente.
Tenejapa: corresponsabilidad en práctica
El convenio firmado establece compromisos concretos. De acuerdo con el Presidente Municipal, Roberto Girón Luna, el ayuntamiento aporta recursos para llevar agua a las comunidades, mientras que Cántaro Azul contribuye con acompañamiento, estudios y apoyo técnico para el mejoramiento del agua.
La colaboración ya ha tenido impactos en comunidades como Cinco de Abril. Uno de sus representantes, Simón Gómez Jiménez, relató que antes “cada familia… tuvo que cargar agua en el río” y enfrentar periodos de sequía.
Con el acompañamiento recibido, lograron la instalación de tinacos y una purificadora comunitaria, lo que ha reducido la necesidad de hervir agua y facilita el acceso seguro para niñas, niños y familias.

Existe otro ejemplo muy claro en la comunidad de Chixtontic, donde también se instaló un sistema de desinfección de agua a nivel comunitario desde 2015. El resultado: los patronatos de agua lograron apropiarse de la tecnología implementada, misma que a la fecha reparte agua mediante garrafones de 20 litros a nivel domiciliario con un costo mínimo para la sostenibilidad del sistema.
Pero la experiencia también muestra que la infraestructura por sí sola no resuelve todo. Gómez Jiménez subrayó la importancia de la organización y cuidado comunitario: mantener limpias las fuentes, cuidar los equipos y evitar la contaminación para prevenir enfermedades.
Ahí es donde la OMAR podría jugar un papel estratégico: institucionalizar ese puente entre capacidades comunitarias y responsabilidades municipales, ordenar prioridades y dar continuidad a procesos más allá de los ciclos políticos.
Un inicio que deberá probarse
El acuerdo en Tenejapa no representa un modelo acabado, sino el comienzo de una propuesta que deberá demostrar resultados en la práctica. Su valor radica en intentar fortalecer la corresponsabilidad intersectorial: comunidades organizadas, autoridades municipales y acompañamiento técnico-social trabajando en conjunto.
Si la Oficina Municipal de Agua Rural logra consolidarse como un espacio efectivo de coordinación, planeación y seguimiento, podría sentar bases para nuevas formas de cumplir el deber constitucional de garantizar el acceso al agua y saneamiento.
En un contexto de rezago hídrico y desigualdad territorial, avanzar hacia acuerdos público-comunitarios sólidos no es una solución inmediata, pero sí una apuesta estratégica para fortalecer la gobernanza local del agua desde el territorio.














