Aprendizajes sobre el levantamiento de la línea base de escuelas

Por Michelle Ramírez



La línea base de un programa es la primera medición que se realiza para conocer el estado de sus indicadores principales. En función de ella se conoce el progreso de dicho programa, o en su defecto, su retroceso o estancamiento. En el caso del programa Agua Segura en Escuelas la línea base estuvo conformada por tres herramientas: un diagnóstico organizativo, un diagnóstico técnico y un cuestionario de prácticas de higiene. Aprendimos muchas cosas de este proceso, entre ellas las áreas de oportunidad de esos instrumentos, para lo que tuvimos que realizar una evaluación complementaria con el equipo de campo, social y técnico, para así comprender de mejor manera los resultados.


Gracias a los instrumentos descubrimos aspectos generales de las escuelas de seguimiento, como que el 64.1% cuenta con agua entubada; que casi una cuarta parte cuenta con disponibilidad de agua 5 días a la semana; que el 90.5 % tiene al menos un baño de arrastre; y que la mitad de estas escuelas destina sus aguas grises hacia la red pública. También conocimos datos relevantes en cuanto a los Sistemas de Agua Segura (SAS), como que el 20.7% de ellos se encuentra activo en la actualidad, siendo importante recalcar que la mayoría de estos llevaban un periodo de tres años sin monitoreo o seguimiento. De los SAS activos el 75% sí opera; el 58% tiene un Comité de Ambientes Escolares Saludables (CAES), el 50% tiene un CAES que sigue su plan operativo y el 41% de los CAES conoce los componentes de los SAS. Por otra parte, aproximadamente el 50% de los SAS están inactivos debido a que las personas encargadas actualmente de su operación desconocen cómo operarlo o porque el SAS tiene alguna falla. De esas fallas, más de la mitad están relacionadas con la bomba.


Por otro lado, la evaluación complementaria resaltó problemas clave como la falta de conocimiento de las personas encargadas actualmente para operar el SAS, la rotación constante de los CAES y la falta de transmisión de la información. Sin embargo, alrededor de estas, el equipo de campo construyó algunas soluciones como:

  • Tener claridad de los momentos clave en que tienen que realizarse seguimiento desde Cántaro: antes de que se realice el cambio de comité, antes de que se vayan de vacaciones o cuando ya hayan regresado.

  • Hacer seguimiento mensual para que el equipo pueda acercarse cuando existan necesidades.

  • Tener material actualizado sobre el uso, operación y mantenimiento de los sistemas.

  • Tener una base de seguimiento de escuelas.


Posteriormente en conjunto con el Círculo de Gestión del Conocimiento se pensaron en otras soluciones que podrían abonar a esos problemas identificado, como rediseñar las cartas descriptivas relacionadas con el taller de operación y mantenimiento de los sistemas y la conformación del CAES, diseñar una cadena de suministros que permita conocer los precios y proveedores de las piezas de los sistemas que se descomponen con mayor frecuencia, y algunos elementos con los que pueden contar el plan de monitoreo y evaluación para dar seguimiento a las escuelas. Soluciones que en conjunto con las mencionadas anteriormente formarán parte del plan de seguimiento de las escuelas.


Conocer estos datos en algunas ocasiones puede ser abrumador, sobretodo si no se conoce el contexto histórico de lo que ha sucedido a lo largo de los programas. Ahora, también hemos aprendido sobre la relevancia de tener un sistema de monitoreo que nos pueda alertar de manera oportuna cuando las tecnologías o las estructuras organizativas escolares están en un momento crítico que pone en riesgo la sostenibilidad del programa y, por supuesto, lo importante que es considerar tanto al monitoreo como a la evaluación al momento de diseñar los programas para identificar áreas de oportunidad, mejorar y lograr cumplir nuestros objetivos.


Si bien es algo con lo que nos enfrentamos todos los días, también recalcamos que los aprendizajes no necesariamente tienen que ser obtenidos de forma teórica sino que la práctica nos lleva además a pensar en soluciones. Cada persona que forma parte de esta organización tiene conocimientos relacionados con el agua, la higiene y el saneamiento que la hacen particular ¡Aprovechemos nuestra diversidad! ¡Nosotras somos las expertas en el tema! Trabajando en equipo, desde nuestras diferentes áreas, lograremos alcanzar nuestros objetivos: «Contribuir a mejorar la salud y la calidad de vida de personas sin acceso a agua segura ni condiciones básicas de higiene y saneamiento, principalmente en comunidades rurales de México».