Salud y sexualidad

Por Lol Canul

La salud humana es multidimensional y profundiza en cada área de vida de las personas, como la sexualidad. Desde 2010 la Asociación Mundial para la Salud Sexual (AMSS) estableció el 4 de septiembre como el Día Mundial de la Salud Sexual.


La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad» y su atención debe responder a la garantía de los derechos sexuales y reproductivos. Los ejercicios de la sexualidad libre, informada, placentera, consensuada, positiva y segura son la aspiración y el derecho de cada persona.


Para conocer los retos que se tienen sobre este rubro se puede acudir a los registros que dibujan las vivencias sobre la sexualidad.


De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) en su aplicación de 2018, Chiapas se reporta como la entidad con el registro de menor porcentaje de mujeres en edad fértil que usaron un método antifecundativo en su primera interacción sexo-coital, con solo el 19 % de ellas. El 38.1% reflejó que fue así porque no conocía ninguno.


En 2019, la Secretaría de Salud del Estado reportó que Chiapas es la entidad federativa que tiene la mayor proporción de casos de VIH en mujeres en edad reproductiva a nivel nacional, aunque se asegura que todas ellas reciben tratamiento farmacológico. Un año antes se diagnosticó a 15 niñas y niños con presencia de dicho virus.


En el índice nacional de embarazo en adolescencia, Chiapas ocupa el tercer lugar y el segundo en embarazo infantil.


Ante este panorama se deben fortalecer las estrategias desde la salud pública para la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y divulgación de la información, así como favorecer la educación integral, todo ello como parte del derecho a la protección de la salud y especialmente la salud sexual y reproductiva.


Por otra parte, también se deben promover estrategias individuales de cuidado como los chequeos contínuos, las pruebas de detección de las diversas Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el uso de métodos adecuados de prevención. Dichas estrategias deben formar parte de una rutina de atención.


Se deben tener las consideraciones propias para cada persona, puesto que la atención para hombres, mujeres, adolescencias y niñez es distinta y debe focalizarse a las necesidades que el personal médico facilite identificar.


Ante la duda es mejor acercarse a su servicio de atención de salud de conveniencia y tomar responsabilidad de la atención.