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De Chiapas a Latinoamérica: aprendizajes para fortalecer la gestión comunitaria del agua en México

hace 5 minutos
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El 24 de septiembre, representantes de organizaciones comunitarias de distintos países de América Latina se reunieron en Latacunga, Ecuador, para la Asamblea General Ordinaria de la Confederación Latinoamericana de Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (CLOCSAS).

Foto grupal CLOCSAS
Foto grupal CLOCSAS

Desde México participaron Sandra Cruz Domínguez, representante de la Red Defensora del Agua de Chiapas (REDACH), y Cyntia Reyes Hartmann, directora general de Cántaro Azul, como parte de una delegación mexicana que comienza a abrir espacios de participación dentro de esta articulación regional.

La Asamblea se realizó en el marco de las Jornadas Nacionales e Internacionales de la


Gestión Comunitaria del Agua, convocadas por la Red de Organizaciones Sociales y Comunitarias en la Gestión del Agua del Ecuador (ROSCGAE) y la Universidad Indoamérica, sede Latacunga. Durante la reunión se renovó la directiva de CLOCSAS y Sandra Cruz fue elegida secretaria.


Para REDACH y Cántaro Azul, participar en este espacio permite conocer experiencias de organizaciones que llevan años construyendo formas de asociación, representación y diálogo con instituciones públicas, así como compartir los aprendizajes y desafíos de la gestión comunitaria del agua en Chiapas.


Una articulación latinoamericana de organizaciones comunitarias

CLOCSAS surgió de encuentros entre organizaciones comunitarias de agua y saneamiento de América Latina y el Caribe y fue constituida formalmente en 2012, en Cuenca, Ecuador. Su propósito es fortalecer las capacidades, la asociatividad y el reconocimiento de las organizaciones comunitarias de servicios de agua y saneamiento (OCSAS), además de facilitar el intercambio de conocimientos y su participación en discusiones sobre políticas públicas.


La Confederación articula experiencias de distintos países de América Latina y el Caribe, entre ellos Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana.

México se incorporó formalmente a CLOCSAS en 2023, a partir de una solicitud presentada por una delegación de organizaciones comunitarias de Chiapas y acompañada por Cántaro Azul. Esta participación se ha construido hasta ahora principalmente desde Chiapas, donde se establecieron los primeros vínculos con la Confederación.

Grupos de trabajo en la asamblea CLOCSAS
Grupos de trabajo en la asamblea CLOCSAS

El reto hacia adelante es ampliar la participación. La diversidad de formas comunitarias de gestión del agua existentes en México requiere construir una representación cada vez más amplia, capaz de incorporar experiencias y organizaciones de otras regiones del país y, al mismo tiempo, fortalecer los vínculos con procesos latinoamericanos.


Esto importa porque la gestión comunitaria del agua no es una particularidad de Chiapas ni de México. En distintos países de la región, comunidades organizadas administran sistemas, mantienen infraestructura, protegen fuentes y construyen acuerdos para garantizar el acceso al agua y al saneamiento. Estas experiencias muestran que garantizar derechos requiere reconocer la participación comunitaria sin trasladar a las comunidades las responsabilidades que corresponden al Estado.


Aprender de la región en un momento clave para México

La participación de México en CLOCSAS ocurre además en un momento particular. La nueva Ley General de Aguas reconoce los sistemas comunitarios de agua y saneamiento y abre un proceso de armonización de las legislaciones estatales. El desafío ahora es traducir ese reconocimiento en marcos normativos que respondan a las distintas realidades territoriales del país.


En esta discusión, las experiencias latinoamericanas ofrecen referencias concretas. Países como Ecuador y Chile han desarrollado marcos que reconocen distintas formas de organización comunitaria y establecen mecanismos de relación con las instituciones públicas. No son modelos que puedan trasladarse automáticamente a México, pero permiten conocer qué soluciones se han construido, qué dificultades han enfrentado y qué aprendizajes pueden aportar a las reformas estatales.


La experiencia internacional permite también ampliar el punto de partida: la gestión comunitaria del agua no es una excepción que deba adaptarse a estructuras diseñadas únicamente para prestadores públicos o privados, sino una realidad ampliamente documentada en América Latina que requiere instrumentos públicos adecuados a sus características.


En ese contexto, espacios como CLOCSAS pueden contribuir a que las organizaciones mexicanas intercambien experiencias, construyan capacidades y participen con mejores herramientas en las discusiones sobre los marcos que regularán la gestión comunitaria del agua.


Para REDACH y Cántaro Azul, participar en esta articulación implica aprender de procesos que llevan más tiempo recorriendo estas discusiones y, al mismo tiempo, compartir las experiencias construidas desde Chiapas. Para México, el desafío es más amplio: aprovechar la actual ventana legislativa para avanzar hacia marcos estatales que reconozcan la diversidad de la gestión comunitaria y contribuyan efectivamente a garantizar los derechos humanos al agua y al saneamiento.


  • foto grupal
  • la nueva directiva CLOCSAS
  • mujeres en la gestión del agua
  • ronda de exposiciones
  • mesas de trabajo

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