Vivas nos queremos

Belén Girón | Marzo 2020


Primero


En la universidad, cada año se elaboraba un programa en conmemoración al 8 de Marzo. Lo que me parecía interesante era lo que sucedía después de esa fecha: NADA, los mismos comentarios prejuiciosos en donde siempre se le culpa a la mujer de lo que le pueda suceder seguían ahí. Después de esa fecha no se generaban más espacios para reflexionar y accionar ante estos estigmas tan aprendidos e impregnados en nuestro pensamiento.

Segundo


Respecto al movimiento feminista tenía una observación de manera muy subjetiva que hacía que respetara su movimiento; pero no que lo celebrara y empatizara del todo, también creía que era un solo movimiento con las mismas ideologías, tanto objetivas como subjetivas, ideologías con las que yo discrepaba un poco. Me sentía en un punto medio entre la indiferencia y la "radicalidad de un movimiento”.

La primera semana que llegué a Cántaro Azul, fue una bienvenida y una inducción al mundo de la organización (literal). En dicha inducción se nos expusieron diversos temas que hacen que la organización se mantenga activa. Dentro de esos temas se encontraba el módulo de “Enfoque de Género”, módulo que llamó mi atención; pues en él se nos explicaba cómo el trabajo de la organización en comunidades fue el motivo por el cuál decidieron que era importante agregar dicho enfoque en las actividades en campo y en general.

Al mes de haber ingresado como voluntaria, asistí a un conversatorio para mujeres para planear actividades por el 8 y 9 de marzo en donde hubo un intercambio de opiniones, la mayoría empatizando con el movimiento; pero con la inquietud de profundizar en él y comprenderlo aún más; con ganas de saber qué sigue, qué mejoras proponer dentro de Cántaro Azul y cómo mejorar en nuestro quehacer cotidiano. El tiempo se nos pasó tan rápido y eran tantos los temas, tantas las inquietudes, que se convocó a otra reunión en la misma semana. Para ese entonces yo sí pensaba en participar en el paro del 9M pero estaba indecisa de asistir a la marcha del 8M. Gracias a todas esas opiniones expuestas, comprendí que no es un solo movimiento, son muchos los movimientos feministas; con distintas posturas, ideologías, con tanta diversidad de pensar y de sentir; pero nunca perdiendo el enfoque colectivo, ese enfoque de hacer valer nuestros derechos, de alzar la voz, de pedir justicia para nuestras desaparecidas, de no querer ser las siguiente en esa indignante lista de impunidad, de QUERERNOS VIVAS.