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Una gota entre millones





Del programa Jóvenes Construyendo el Futuro se ha oído mucho últimamente, aunque en ocasiones de manera polémica. Para mí, significó un papel trascendental en mi vida profesional.


Es importante señalar que esto fue posible gracias a que, en Cántaro Azul, pude aprender, explorar y explotar capacidades y habilidades propias a las necesidades de los programas en los cuales pude participar y de los que me permito describir a continuación.


Al principio de la capacitación aprendí y apoyé en el armado de las tecnologías del agua: sistemas de agua segura diseñadas en Cántaro Azul para hogares, escuelas y localidades completas, tal y como es la icónica “mesita azul”. Poco a poco, al comprender el funcionamiento de los sistemas, y la dinámica de los facilitadores y técnicos en las actividades que realizan en comunidades y escuelas, pude apoyar en la logística de cotización y compras de los materiales e insumos necesarios para estas actividades.


Gracias a mi naturaleza dinámica e inquieta, y a las facilidades que me otorgó la organización, pude adentrarme de una manera diferente a la esperada. Debido a mi formación académica y a mis experiencias laborales previas pude aportar desde la parte técnica y científica recursos como la geolocalización de localidades, escuelas, manantiales, entre otros, desarrollando mapas físicos y digitales a ser usados en temas de planeación, informes y gestión de riesgos.


Sin quitarle protagonismo e importancia a lo descrito con anterioridad, considero que mi aportación más relevante fue para el naciente Programa de Cuencas. En el pude hacer la caracterización físico-geográfica para el diagnóstico y plan de acción de las comunidades en donde se implementará el programa, el cual consistió en la creación del modelo hídrico superficial de cada localidad y la fuente principal en donde obtienen agua, resultando en la delimitación de las microcuencas, nano cuencas, parteaguas, interfluvios y corrientes de agua. Para esto fue necesario la obtención de información topográfica de mayor resolución a la disponible por el INEGI, por lo que usando imágenes de radar satelital “Sentinel 1” de la Agencia Espacial Europea ESA, pude crear el modelo de elevación necesario para este fin.


Debido al papel fundamental que ocupa la vegetación de los bosques para la contener el agua que será expresada en el paisaje a través de ríos y mantos subterráneos, fue imperativo conocer de manera exacta el tipo de bosque nativo para cada localidad, en donde el primer paso consistió en inferir la vegetación y uso de suelo a través del tratamiento y combinación de imágenes satelitales “Landsat 8” de la NASA.

Posteriormente, en acuerdo con las comunidades y sus patronatos se realizó un recorrido en el cual se recolectaron muestras de plantas mientras se realizaba un diagnóstico visual y hablado con los habitantes escuchando sus vivencias, preocupaciones y necesidades. De esta manera la información generada en gabinete fue confirmada y corregida estableciendo un diagnóstico y recomendaciones, para que en conjunto con el equipo de Gestión Comunitaria de Agua y Saneamiento se creen e implementen planes de acción a la medida de cada localidad.


Aún falta mucho por hacer, pero terminé mi participación en el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, sabiendo que aporté un granito de arena entre millones para el beneficio de muchas familias chiapanecas.




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