De las gotas, los ríos, y el trabajo que hace Cántaro Azul

Por Sergio Villalobos


Quisiera compartir con ustedes una pequeña reflexión después de 6 meses de estar a bordo de este Cántaro. Una reflexión sencilla que me surge a raíz de escuchar a las personas que trabajan en esta organización, con sus experiencias en campo, o en el laboratorio, o en las asambleas con las comunidades, y las reuniones con los donantes, autoridades, y otras organizaciones.


Me doy cuenta que los grandes arroyos (y los ríos) están conformados por gotas. Es común que cuando uno se encuentra frente a un inmenso río uno busque encontrarle el principio, o se sorprenda de la cantidad de agua que corre por ellos. Nos asombra tanto la inmensidad del río que nos quedamos sin comprender como es posible que toda esa agua este junta y corra unida durante tantos kilómetros. Pero si uno tiene suerte y puede acercarse a la orilla, y puede meter la mano, el pie, o el simple meñique, se dará cuenta que ese río está compuesto de millares de gotas, gotas que quedan en tus manos, o en tus pies, o en la cabeza. De eso está compuesto el río, de gotas.


Explico lo anterior porque las acciones que cada uno realiza son gotas que se acumulan en un caudal, un caudal que tiene un fin bastante hermoso, que es que existan prácticas sustentables de agua, higiene, y saneamiento. Y esa finalidad, ese trabajo que se realiza en la cotidianidad, cambia la vida de cientos de personas, de decenas de familias, de cientos de niños, niñas, y adolescentes. Y estoy seguro que las acciones que se realizan no logran solamente hacer frente a las problemáticas de agua, higiene, y saneamiento que hay en escuelas y comunidades, sino que también se siembran otras semillas. Se siembra el interés en los niños, niñas y adolescentes por el cuidado del medio ambiente, el agua en la escuela se convierte en la motivación del algún niño por estudiar y aprender, y el contacto de alguna niña con la familia Cántaro Azul ocasiona el gusto por la biología, y le nace la ilusión del algún día estudiar una carrera.


En las comunidades dos personas que tenían décadas de conflicto se reconcilian, y los jóvenes aprenden a organizarse para atender no solamente el problema del agua, sino muchos otros. Las mujeres ganan liderazgo en la comunidad, y van descubriendo su valor como seres humanos y la dignidad que tienen. La vida en la comunidad cambia, más allá del agua, y la vida mejora en diferentes dimensiones.


Trabajar con las personas, buscar mejorar su vida, ser parte de un proceso que tiene como finalidad que se cumpla con algún derecho humano, que es el derecho humano al agua, debe ser motivo de alegría y satisfacción de todas las personas que conforman parte del equipo de Cántaro Azul, porque el trabajo que se realiza cambia y mejora la vida de las personas. En algunos años encontrarán jóvenes que estudian la universidad porque algún día llegó el programa de Agua Segura en Escuelas, y algunas mujeres habrán crecido con la idea de la igualdad, de la equidad, del respeto entre hombres y mujeres por haber escuchado la voz de una mujer en el comité de agua.


El mundo necesita cambiar, es un hecho, pero así como los ríos inmensos e infinitos se hicieron gota a gota, así también se realizan los cambios en las sociedades humanas: día a día, actividad tras actividad, trabajo tras trabajo, despacio pero constante. Gota a gota para crear un mundo en donde quepan todas las personas, en donde el respeto gobierne, en donde los derechos se vivan. ¡Observen la gota que son y sientan el río del que son parte!